Ante el aumento de los casos de sobrepeso y obesidad y la importancia que ha adquirido en la sociedad actual la imagen corporal y el control del peso, cada vez surgen más dietas y fórmulas para adelgazar que van mucho más allá de las tradicionales dietas hipocalóricas. Algunas de ellas, como el ayuno intermitente, han ganado gran popularidad y se presentan como soluciones eficaces y sencillas.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todas las dietas que ayudan a perder peso son saludables. Es el caso de las llamadas dietas milagro, que prometen una bajada de peso rápida y, en muchos casos, sin esfuerzo. Aunque pueden parecer atractivas, estas dietas suponen un riesgo real para la salud física y psicológica.
La pérdida de peso debería entenderse como una oportunidad para aprender a comer mejor, mejorar la relación con la comida e incorporar hábitos saludables que puedan mantenerse a largo plazo, y no como una carrera contrarreloj basada en restricciones extremas.
Aunque existen cientos de dietas milagro, la mayoría comparten una serie de características comunes:
Prometen resultados rápidos y sorprendentes en poco tiempo.
Atribuyen el éxito a un supuesto “efecto mágico” o a un método revolucionario.
Aseguran que se puede adelgazar sin esfuerzo ni cambios reales de hábitos.
Restringen o eliminan alimentos o grupos de alimentos necesarios para la salud.
Presentan listas de alimentos “buenos y malos”, permitidos y prohibidos.
Exageran los beneficios de un nutriente, alimento o suplemento concreto.
Recomiendan el consumo de productos o suplementos dietéticos específicos.
Si una dieta cumple varios de estos puntos, es muy probable que estemos ante una dieta milagro.
Podemos agruparlas en varios grandes bloques:
Dietas hipocalóricas desequilibradas: muy bajas en calorías y pobres en nutrientes. Provocan pérdidas rápidas de peso a costa de masa muscular y agua, con alto riesgo de efecto rebote.
Dietas disociadas: se basan en no mezclar macronutrientes en una misma comida. No tienen respaldo científico y el descenso de peso se debe únicamente a la restricción calórica.
Dietas excluyentes: eliminan uno o varios nutrientes (hidratos de carbono, grasas o proteínas). Incluyen dietas cetogénicas, hiperproteicas o excesivamente ricas en fibra.
Monodietas y dietas líquidas: basadas en un solo alimento o en batidos y preparados comerciales, con graves carencias nutricionales y elevado coste económico.
Estas dietas no solo perjudican al bolsillo, sino también a la salud. Cuando la pérdida de peso es muy rápida, lo que realmente se pierde es masa magra (agua y músculo), justo lo que deberíamos preservar.
La fuerte restricción calórica pone al organismo en “modo ahorro”. Al abandonar la dieta, algo habitual ya que no son sostenibles, el cuerpo tiende a almacenar energía, dando lugar al conocido efecto rebote o efecto yo-yo.
Además:
No reeducan ni corrigen hábitos alimentarios.
Favorecen déficits de vitaminas y minerales.
Pueden provocar hipoglucemias, alteraciones digestivas, arritmias, problemas renales y hepáticos.
Aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis y algunos tipos de cáncer.
Tienen un fuerte impacto psicológico: ansiedad, frustración, sentimiento de culpa, baja autoestima y una relación poco saludable con la comida.
Pueden actuar como desencadenantes de trastornos de la conducta alimentaria.
Perder peso de forma saludable no consiste en hacer dieta durante un tiempo, sino en cambiar hábitos y estilo de vida. Los resultados no son tan rápidos como prometen las dietas milagro, pero sí reales, seguros y duraderos.
Es importante no centrarse únicamente en el número de la báscula. Existen otros indicadores de progreso igual o más valiosos: mayor nivel de energía, mejor digestión, mejor descanso, mejora del estado de ánimo o de los parámetros analíticos.
El objetivo es aprender a elegir los alimentos por su valor nutricional, disfrutar de la comida sin prohibiciones ni culpa y construir una alimentación equilibrada, variada y sostenible en el tiempo.
Si queremos perder peso y mantenerlo, debemos abandonar las soluciones rápidas y apostar por una reeducación alimentaria personalizada, acompañada de actividad física y hábitos saludables.
¿Te animas a empezar el cambio?
La realidad de las dietas milagro. Asociación Diabetes Madrid. Mayo, 2021.
En Clínica Eudamy, situado en el barrio de Bami, Sevilla, contamos con una unidad de Nutrición en la que poder ayudarle. No dude en contactar con nosotr@s si lo necesita.
Elisa D.. Área de Nutrición. Clínica Eudamy.